La insuficiencia renal aguda (IRA) se puede producir por que fallen
algunos o todos los mecanismos que intervienen en la filtración
glomerular. La insuficiencia pre-renal ocurre en un 55 o 70%.
Potencialmente es reversible si el agente causal es eliminado.
El fallo
renal, como su nombre indica, se sitúa antes de que la sangre llegue al
riñón, o sea, en el sistema cardiovascular. Puede producirse un descenso
del filtrado al disminuir la presión de filtración por una reducción de
la presión arterial o una hipovolemia importante por déficit absoluto
de fluidos: hemorragia o deshidratación, quemaduras, fiebre prolongada,
pérdida por vía renal (diuréticos), pérdidas de agua y electrolitos por
vía gastrointestinal (vómitos, diarrea).
También puede haber déficit
relativo de fluidos por mala distribución de la volemia vascular como
ocurre en los cuadros donde una infección invade el torrente sanguíneo
(septicemia), ascitis y oclusiones intestinales. Estos provocan una
alteración en la circulación, reduciendo así el suministro de sangre y,
por tanto, de oxígeno al riñón.
El tejido renal no puede filtrar
suficientemente las toxinas del organismo, y la función de filtro se
detiene. Puede producirse esa insuficiencia renal aguda por pérdida de
unidades funcionales, y afectar a diferentes niveles estructurales sea
tubular, glomerular, intersticial o vascular. Es decir, las causas se
encuentran en el tejido renal, el cual puede quedar alterado y dañado
por diversos motivos y, así ver disminuida su función. Constituye el 25%
de las causas de IRA.
Frecuentemente el daño afecta a los túbulos,
generando la entidad histológica llamada enfermedad tubular aguda (ETA).
Este daño es de origen isquémico o por la acción de tóxico como algunos
medicamentos: antiinflamatorios no esteroideos (Aines), antibióticos
aminoglucósidos, incluido el contraste intravenoso. Es habitual que la
IRA pre-renal evolucione hacia una enfermedad tubular aguda cuando el
trastorno no es corregido oportunamente. Es la causa más frecuente de
IRA oligúrica (orina disminuida) y es probablemente la entidad
responsable de la elevada mortalidad en IRA.
Otras causas pueder
darse debido a glomerulonefritis o bien mioglobina (destrucción del
tejido muscular), rabdomiólisis, estatinas, MDMA (éxtasis), y algunas
drogas. Hemólisis (destrucción de los glóbulos rojos de la sangre),
anemia falciforme, lupus eritematoso, vasculitis, eclampsia, trombosis,
infecciones leptospira, usualmente sepsis o inflamación sistémica
debido a infección.
Otras causas son las que se presentan cuando
se sitúan más allá del tejido renal, es decir, la pelvis renal, uréter,
vejiga o la uretra. Se trata de trastornos en el flujo de la orina
porque debe pasar a través de un tracto urinario estrechado u obstruido.
médico internista-nefrólogo,
de la Fundación DR. Baquero.
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