Cerca del 98% de los pacientes con insuficiencia renal crónica que
están en el régimen subsidiado del sistema nacional de la seguridad
social mueren antes de los dos años debido a los altos costos del
tratamiento de hemodiálisis.
La afirmación es del nefrólogo Gregorio Leonardo Sánchez Leguisamón,
quien dijo que los pacientes con insuficiencia renal crónica y sus
familiares viven hoy día una verdadera tragedia debido a que saben que
cuando se cae en esa condición y no se tiene dinero paara el tratamiento
la muerte está a la vuelta de la esquina.
Al respecto, demandó del gobierno la implementación de una política
de salud pública dirigida a garantizar que los pacientes pobres puedan
llevar su tratamiento sin mayores dificultades, ya que la tendencia es
que en los próximos años aumente de forma considerable el número de
pacientes renales crónicos.
Observó que una sesión de hemodiálisis ronda los RD$6 mil, por lo que
los paciente tienen que pagar el 20% total del costo del tratamiento
de diálisis, unos RD$3,000 semanales de por vida, sin contar con los
medicamentos, o hasta que sean trasplantados.
Tendencia a aumentar
El nefrólogo Sánchez Leguisamón dijo que aparentemente las autoridades no han tomado en cuenta que el número de pacientes renales crónicos apunta a dispararse en los próximos años.
A su juicio, el cuadro es casi apocalíptico, ya que “las estadísticas
dicen que el 12% de la población dominicana es diabética y que el 27%
es hipertensa, y dentro de ésta el 55% de los que pasan de 50 años, y
esas dos patologías son, precisamente, las dos primeras causas de
insuficiencia renal crónica en el país”.
A seguidas señaló que “El problema está en que de cada 100 diabéticos
el 45% desarrolla insuficiencia renal crónica, y lo mismo sucede con el
25% de los hipertensos”.
Hospitales limitan tratamiento
Dijo que debido a la alta carga del Senasa, los hospitales públicos limitan las sesiones de hemodiálisis, lo que va en detrimento del paciente que no puede pagar alrededor de RD$5,000 por sesión que cuesta en un centro privado.
Al respecto, demandó del Gobierno la implementación de una política
de salud pública dirigida a garantizar que los pacientes pobres puedan
llevar su tratamiento sin mayores dificultades, ya que la tendencia es
que en los próximos años aumente de forma considerable el número de
pacientes renales crónicos.
“La República Dominicana está compelida a adoptar una verdadera
política de solidaridad para con los pacientes renales crónicos, pues
increíblemente en este país de cada 100 pacientes en esas condiciones
que tengan que valerse del régimen subsidiado, 98 se mueren antes de
cumplir los dos años de tratamiento”, apuntó.
Señaló que el caso es distinto en los pacientes ricos o los que
tienen seguros en el régimen contributivo, los cuales pueden desarrollar
sus actividades cotidianas con normalidad y pueden sobrevivir largos
años.
“El problema es que para poder ofrecer el tratamiento de diálisis
Salud Pública ha implementado un sistema de comodato, es decir, que
compañías internacionales instalan las máquinas y Salud Pública les
compra los materiales, y por eso los sillones no alcanzan, y como no hay
espacio para cubrir la demanda les dan menos tiempo de hora a los
pacientes, y por consecuencia de eso la mayoría de los pacientes se
mueren y no llegan a pasar los dos años de tratamiento de diálisis,
cuando las estadísticas internacionales es que solo muera del 8 al 13%”,
subrayó.
Carga económica de por vida
Sin embargo, luego de ser trasplantado el tratamiento continúa con los inmunosupresores, lo que significarían alrededor de RD$35 mil mensuales, “o sea que la carga económica, que es muy elevada, nunca termina”.
Sánchez Leguisamón, quien dirige el centro “Nephron Diálisis S.R.L.”
que funciona en Santo Domingo, Higüey y Bávaro, recordó que la mayoría
de los pacientes de insuficiencia renal crónica son de clase
económicamente deprimida.
“Imagínense que la insuficiencia renal crónica tiene tres
tratamientos, que son la terapia de hemodiálisis, tres veces por semana,
la diálisis ambulatoria o peritoniales, contigua ambulatoria, y la
trasplante, y para mantener el riñón vivo hay que disponer de al menos
RD$35 mil al mes”.
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