Por : Mireya Trejo
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A pesar de que cada año alrededor de seis pacientes sufren muerte cerebral, lo que los convierte en potenciales donadores de órganos cadavéricos, con los cuales cada uno pudiera salvar la vida de hasta siete personas que requieren transplantes, la mayoría de las veces no se logra que los familiares acepten donar los órganos.
Sin embargo, cuando a una persona se le solicita que done los órganos de su familiar es porque tiene muerte cerebral, es decir, daño neurológico irreversible del cual no se va recuperar y en cuanto se le desconecte del respirador artificial inevitablemente perderá la vida porque no puede respirar por sí misma y su corazón dejará de latir en breve, además de que no responde a estímulos dolorosos.
“¿Qué es muerte cerebral? El paciente no tiene automatismo respiratorio tiene que estar conectado aun ventilador para poder estar respirando, se le retira del ventilador y el paciente va a fallecer. El no tiene dolor, está dependiendo de sustancias para seguir vivo, su cerebro está muerto, no tiene posibilidad de recuperarse, pero el resto está vivo y está funcionando de ahí que cuando haces una donación haces volver a la vida a la vida a mucha gente”.
El rechazo a donar los órganos de los pacientes con muerte cerebral se debe a que cuando esto ocurre los familiares atraviesan por tres difíciles etapas: la negación, el duelo y finalmente la resignación.
Para disipar cualquier duda a quienes consideran que una persona con muerte cerebral podría “revivir”, a diferencia de las personas en coma, que tienen daño neurológico pero pueden recuperarse, la muerte cerebral no tiene remedio.
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